
Dentro de lo que podríamos denominar nuestra marca o posicionamiento en la vida como personas en un entorno profesional lo que en realidad marcará continuamente la diferencia serán nuestra ganas de aprender día a día, el cultivo de las buenas ideas, el análisis de aquello que nos deja huella, el afán de ir a más, la construcción de nuestra personalidad en definitiva lo más centrada posible, unido a nuestra profesionalidad el cuidado y cultivo de las redes de amistades, y lo principal el deseo de servir .
Si conseguimos ser respetados y sabemos conectar emocionalmente con los demás, se crea casi por arte de magia la marca personal, nuestras señas de identidad, una visión emocionalmente atractiva. Esto no va de trabajar más horas, sino de crear un producto con marca propia y atractivo en nuestro entorno y coyuntura vital. En esta línea la inteligencia ( una vez más vuelve a aparecer ) ha fracasado cuando el vivir, el trabajar más conduce al agotamiento, al cinismo, a la impaciencia, al egoísmo, o al desequilibrio personal .
Como personas y profesionales con marca propia, tenemos la obligación de brillar, inspirar, magnetizar con energía positiva lo que nos rodea, hacer que ese carisma latente que todos llevamos dentro reluzca y atraiga . Para lo cual debemos estar preparados y llenos de vitalidad, ante lo cual es imprescindible cuidar y potenciar nuestras fuentes de energía personal con el mayor ahínco posible : la
energía física de cuidar nuestro organismo, la
emocional cuando se aprende a querer casi desinteresadamente, la
mental al concentrarnos en las prioridades distinguiendo claramente lo urgente de lo importante, y la energía
espiritual vista desde cualquier punto de vista y cultura que es la que acabará dando sentido y propósito a nuestros esfuerzos y nuestra vida.
Nuestros ejercicios diarios en todos los sentidos para controlar nuestro tiempo, agenda profesional y personal, estrés, ejercicio físico y tiempo emocional, deberán constituir parte de nuestra agenda vital y cotidiana, ya que el trabajo siempre consumirá altas dósis de energía que debemos reponer y prever. Y no olvidemos que es mucho más interesante rodearse y trabajar con profesionales con inquietudes personales, que desarrollen otras actividades fuera de su horario laboral. Es estimulante trabajar rodeados de personas interesantes.
El homenaje de la vida es preparase para ella.
El verdadero éxito es sentirse feliz y en paz haciendo una actividad coherente con nuestros valores más esenciales y que te permita dar lo mejor de ti mismo sirviendo a los demás. Gran parte de dicho éxito dependerá en buena medida del buen juicio para conocer a las personas. La elegancia a la hora de pronunciarse transmitirá una imagen positiva que hablará a favor de su profesionalidad.
Como cierre a esta reflexión sobre la marca de uno mismo podemos extrapolar nuestras conductas a lo que sería el retrato en la pintura, técnica difícil, que en el mundo laboral puede tener una peculiaridad adicional, y es que quien retrata queda normalmente retratado.